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El gol que todavía duele (aunque hayan pasado años)

Fútbol

Quien ha sido hincha de un equipo sabe que el fútbol también tiene sus propias tusas. Hay derrotas que arruinan una tarde, partidos que preferimos olvidar y goles que, aunque hayan pasado los años, todavía provocan esa sensación incómoda de pensar qué habría ocurrido si la historia hubiese sido diferente.

El fútbol tiene esa capacidad de llevar las emociones de un extremo al otro. Se celebra, se sufre, se abraza a un desconocido y hasta se promete no volver a ver un partido después de una eliminación. Pero cuando juega una selección, la dimensión es todavía mayor: durante 90 minutos desaparecen muchas rivalidades y millones de personas terminan sufriendo por la misma camiseta.

En Colombia hay una jugada que resume perfectamente esa sensación. Han pasado más de doce años, pero basta mencionar tres palabras para que muchos regresen inmediatamente al Mundial de Brasil 2014: “Era gol de Yepes”.

Brasil 2014 y una generación que hizo soñar

“Era gol de Yepes”

En una acción de pelota detenida, Mario Alberto Yepes consiguió enviar el balón al fondo de la red. La celebración duró poco: el asistente levantó la bandera y el gol fue invalidado por fuera de lugar.

Con el paso de los años, las imágenes permiten revisar aquella acción con mucha más tranquilidad y aceptar algo que el hincha colombiano quizá no quería escuchar en 2014: Yepes estaba adelantado y el gol fue correctamente anulado. Pero el fútbol tiene una relación particular con la memoria. Muchas veces recordamos menos lo que ocurrió y mucho más lo que sentimos cuando ocurrió.

Por eso aquel gol que nunca subió al marcador terminó convirtiéndose en uno de los más recordados del fútbol colombiano. “Era gol de Yepes” pasó de ser un reclamo a convertirse en una frase popular. Hubo canciones, memes, conversaciones interminables y diferentes maneras de expresar el mismo sinsabor: la ilusión de pensar qué habría pasado si Colombia conseguía ese empate.

Quizás ahí está la verdadera razón por la que todavía duele. No porque hubiera sido válido, sino porque durante unos segundos millones de colombianos sintieron que todavía era posible. Hay goles que se celebran y con el tiempo se olvidan. El de Yepes nunca existió oficialmente y, aun así, Colombia todavía lo recuerda.